El robo de identidad es una preocupación en constante crecimiento en México, aunque las cifras precisas sobre su verdadera prevalencia son difíciles de establecer debido a la falta generalizada de denuncias. La expansión de las transacciones digitales y las actividades financieras en línea ha aumentado significativamente la exposición a este delito. De acuerdo con la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros), se registraron 26,175 casos de robo de identidad únicamente en el sistema bancario durante los primeros nueve meses de 2023, con pérdidas para los usuarios que ascendieron a 6,170 millones de pesos. Los expertos coinciden en que esta cifra representa solo una fracción de los casos reales, ya que la mayoría no llega a denunciarse. Según el buró de fraude digital Unico México, el robo de identidad en el país creció un 84% en 2024, posicionando a México como líder regional en este tipo de fraude, con una incidencia cinco veces mayor que la de Brasil.
El robo de identidad puede ocasionar pérdidas económicas graves, daños duraderos al historial crediticio y un importante impacto emocional para las víctimas.
